Albarrada

Esta era la vista que tenía de Albarrada desde el Chalet, mi "primer vistazo":


En el libro escribí: En honor a la verdad, la estancia había cambiado bastante desde que dejé mi pueblo. El problema de los murciélagos en un momento llegó a ser tan grave, que para ir al oratorio uno debía portar una raqueta de tenis y sentarse frente al ducto de ventilación. Apenas se divisaba una gárgola infernal saliendo del ducto, uno se acordaba de Pete Sampras y… ¡zas! Un murciélago menos. Por eso y por otros detalles, la casa fue completamente refaccionada y, sin duda, sus sombras fueron desterradas. Actualmente tenemos un lujo de casa. Es tres veces más grande, posee el triple de habitaciones, ha desaparecido la mansarda de los murciélagos, se come estupendamente, al pie se extienden bellos jardines donde se erige una Ermita dedicada a la Virgen de la Asunción. En fin, aseguro que hoy se puede dormir tranquilo, sin miedo de no despertar.

Para muestra de lo que digo, tomé una foto de la casa actual:


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